Escribo este breve post sobre la amistad porque creo que es un concepto que representa intrínsecamente muchos valores muy interesantes que, a su vez, dan sentido a la vida.
Según la definición del diccionario, la amistad es "afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato".

Se trata, al final, de un tipo de relación con otra persona. Un tipo de relación muy especial, tanto que en una encuesta a 2.000 ciudadanos de EEUU a quienes se preguntó por el número de amigos que tenían, respondieron que, de promedio, tenían 2 amigos íntimos.
Sí, ¡solo dos!
¿Qué hace que sea tan especial y tan "caro" obtener la consideración de amigo/a (íntimo/a)?
En primer lugar, comentar que el concepto, pero sobre todo su aplicación o la gestión de expectativas en relación con la palabra "amistad", dependerá de cada uno: cómo quiera aplicarlo, con quién y la importancia que le dé.
Por ejemplo, con el nacimiento de las redes sociales, estas, y en concreto Facebook (ahora Meta), pisotearon un concepto tan bonito como el de "amistad", vulgarizándolo al llamar "Solicitud de amistad" al hecho de que alguien, incluso un desconocido, hiciera clic en un botón con el fin de que el otro aceptara o diera permiso a esa persona para poder conectar con él/ella y ver los contenidos que publicaba.
Es decir, para Facebook la "amistad" era y es un permiso para poder visualizar el contenido de otra persona. Es, en definitiva, una transacción, un acceso a visualizar lo que el otro hace o dice... Claro, de ahí a considerarlo "amistad" hay mucho recorrido, ¿no?
Porque, además, una cosa son los conocidos y otra los amigos. De hecho, hay personas mayores que categorizan las relaciones en 3 tipos:
Los "saludados", es decir, gente que habrás visto, pero que no conoces bien, pero sabes que es miembro de algún círculo de personas que compartís (localidad, barrio, colegio, gimnasio, etc.). Os saludáis porque quizás sea un amigo/a de un amigo/a tuyo o simplemente porque es padre de un niño/a del colegio que va con tu hijo/a al mismo curso, etc.
Los "conocidos", es decir, gente que sí conoces, sabes su nombre, quién es, a qué se dedica, etc., pero la relación con esta persona es de compartir puntualmente alguna actividad o momento y poco más.
Luego vendrían los "amigos", esas personas que por un determinado recorrido histórico habéis compartido algo que os ha unido, que os conectó en su día y que por afinidad ha creado un vínculo de confianza profundo que hace que sigáis unidos desde el punto de vista de afecto personal desinteresado, admiración, respeto, etc.
Finalmente (y este lo añado yo), estarían los "amigos íntimos", aquellos que serían como de la familia, personas con quienes se ha compartido por lo general muchas horas, aquellos con quienes habéis compartido momentos de todo tipo: buenos, malos... Aquellas personas por quienes haríais sacrificios personales muy grandes y de forma totalmente desinteresada, aquellas personas con quienes tenéis una confianza total y a quienes les contaríais absolutamente todo si hiciera falta.
Un amigo o amiga de verdad lo encuentras cuando no hay nadie más esperándote, entendiéndote o apoyándote, cuando alguien te ha de decir la verdad aunque duela o cuando, paradójicamente, muere, porque deja un vacío que hace que te des cuenta del rol que esa persona tenía realmente en tu vida y que el día a día no te permitía apreciar.
Como dice la frase popular, "quien tiene un amigo, tiene un tesoro", y es ciertamente así.
Porque la amistad es conexión energética en estado puro.
El concepto de "amistad", como decía al principio del post, lleva asociados muchos valores increíblemente positivos: empatía, generosidad, sinceridad, transparencia, confianza, fidelidad, amor, etc.
Observaréis que las amistades a veces pueden, como una flor, crecer y, con el tiempo, morir o marchitarse. Las amistades, como las flores, hay que cuidarlas, hay que regarlas dedicando tiempo para poder seguir compartiendo momentos genuinos.
Os animo a que cuidéis vuestras amistades como si fueran eso, tesoros, porque no hay nada más bonito en la vida que compartir momentos sinceros y desinteresados con personas a quienes queréis.
Si observáis a las personas mayores de edad ya avanzada (más de 85 años), una de las cosas que más priorizan y aprecian en esta etapa de la vida es precisamente la amistad, porque es precisamente el antídoto a la soledad, y es precisamente lo que empieza a escasear porque los/as "amigos/as" van muriendo y te vas quedando "solo/a" en la vida, con la familia, pero con muchos amigos/as que ya no están para seguir compartiendo esos momentos tan bonitos.
Vivir el ahora significa cuidar las amistades, las de verdad, no las de Facebook.
No dejes que el ritmo de vida acelerado, la hiperconexión a las pantallas y la deshumanización social erosionen tu relación humana con tus amigos/as, esa relación de compartir momentos presenciales genuinos, de explicaros lo bueno y lo malo, de compartir emociones y sufrimientos, porque es tremendamente bonito.
Mimad, proteged, cuidad al máximo vuestras amistades porque vamos hacia un mundo en el cual va a ser tremendamente difícil encontrar "amistad" de la buena, de la sincera y desinteresada, de la preocupada por ti. Un mundo que mira más a las pantallas que a las personas, un mundo hiperestresado y ajetreado donde el egocentrismo y el egoísmo, consciente o inconscientemente, va en aumento, va a hacer difícil (no imposible) que germine la flor de la amistad verdadera.
Autoindágate para preguntarte tú mismo cuánto tiempo (de calidad) dedicas a "regar" tus amistades. Seguro que todos estamos por debajo de lo deseable (y me incluyo), con lo que ahí tenemos un campo de mejora personal importante.
Porque la "amistad" no es una palabra vulgar o de marketing, aunque éste la haya usado y abusado de ella. Amistad es algo casi espiritual que empieza por uno mismo consigo mismo (quererse uno; no te castigues, compréndete y perdónate) y sigue con los demás.
En el budismo existe el concepto de "kalyāṇa-mitta” (कल्याणमित्त) que significa literalmente “amigo noble” o “amigo espiritual”. Son esas personas que caminan contigo en el sendero del despertar, que te inspiran a ser mejor, que te sostienen cuando flaqueas, y te recuerdan quién eres cuando te olvidas.
Por cierto, la ciencia ha demostrado que tener amistades de calidad alarga la vida, mejora la salud física y protege la salud mental. Las personas con buenos vínculos sociales tienen un 50% más de probabilidades de vivir más, menor riesgo de enfermedades del corazón, menos estrés, mejor sistema inmune y menor deterioro cognitivo con la edad. Además, la amistad actúa como un escudo emocional que reduce la ansiedad y la depresión, ayudando a vivir con más bienestar y plenitud.
El viaje de la vida se hace más bonito cuando lo haces bien acompañado y rodeado de amigos de verdad, porque sabes que te acompañarán hasta el final sin pedir nada a cambio, solo lo hacen por ser quien eres, quienes son y quienes somos.
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